viernes, 3 de junio de 2011

#tienesvoz


 Alba Soria autora de esta pieza.

Llevamos años en el borreguismo sin fronteras, o mejor dicho, nacimos en él. Hay padres que enseñaron a callar y comer, y otros a rechistar en petit comité. Y los hijos de todos los padres, sea cual sea la condición de escuela y consejo, decidimos quitarnos los pepinos de los ojos hace un domingo cualquiera. Un domingo de sol en cielo y un lunes de sol de desalojo con indignación. Y fue el martes, sin reposo ni agua de grifo para enfriar la pasta, que dijimos prou o basta. Y nos acercamos solos o con respaldos, pero nunca en mala compañía, porque sin bandera y sin dinero, todos éramos iguales en el km0.


Tenemos una voz afilada. Quizá desafinada, porque no estamos acostumbrados a cantar en coral. Pero la música se aprende y las asambleas, espero, que continúen con el espíritu y el tesón. Más y mejor. Que cada paso, propuesta, movimiento de manos sea un sendero por descubrir a la meta de lo que nos prometieron. Y fueron los punteros de un sistema, hecho de papel cartón que no soporta más saliva ni agua de mentira, quien agudizaron frases que en miles de carteles adornan Sol. La generación del botellón, tan tildada etiquetada y recubierta de mierda, ha despertado en la absoluta presencia de flores de sosiego y palabras sin guerra.


No olvidaré mis lágrimas de emoción por una utopía caduca. Que se despereza día a día y se hace más de calle y protesta. Más de propuesta y ahínco. No olvidaré la mano que me señalaba mis mismos pensamientos en letreros ajenos en la plaza. La misma mano que hace que los humanos sigamos siendo creyentes en diálogos con los diferentes. Manos alzadas que denuncian. Que gritan bocas y manos. Manos que aprueban y apuestan. Muchas y muchas manos.


La voz del pueblo. La voz de las plazas.

Mis grandes Elia y Chanchu, autores de esta pieza.



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