martes, 25 de enero de 2011

La luna


tú de pueblo,
yo de ciudad,
tú campo, animal, río y olivar,
yo autopistas, caos, alboroto y ruido.

Y nacimos plantando veranos
de la manita,
jugueteando,
con brío besándonos,
de consciencia,
peripecia sin dobles filos,
sin trascendencia,
que son cosas de niños.

Y tú creciste,
y yo me levanté sola,
y como cero igual e,
intolerantes sin saldo ni pan
somos,
nos empeñamos en destruirnos,
en abrasar las risas con mal,
discutirnos, sin saciarnos,
trasnochar en engaños,
reventarnos a críticas
a cada peldaño.

Tú de derechas,
yo marxista sin capital,
tú del ejército que aboga al grito
del imperialismo radical,
yo prescriptora de paz,
obrera cateta defensora
de la libertad.
Tú, conservadora mente
sin puertas,
yo de otros frentes,
en caminito de palabras tolerantes,
del escucha y descubre.
Tú de Dios, yo del hombre,
del blanco,yo del negro,
tú del día yo de la noche.
No existe “tal para cual”

Y confundimos idea con ideal,
confianza por deshonestidad,
traición con mención,
el cariño se nos rompió en otros trozos,
de varios odios,
y los besos los cambiamos por faltas,
falsas miradas, arrogancias y penas.

Y fíjate, que cuando no teníamos
consciencia,
cuando poco brillo
moral e intelectual,
salíamos al corral,
a cantarle a la luna, “qué bonita ere' ”
y a bailarle sin más.

Y ahora, te miro y no te compongo,
ni te creo,
mi amigo de los antes,
mi desafortunado de mis ahoras.

Porque, bucólico mío,
encontrarnos es nuestro fin de deseo,
y la vida , sin motor ni empleo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario