Tienes el cuerpo para bailar Scatman muy cerquita. Para levantar las manos y contonear cadera. De bebeteos de cubata a morro, sin pajita de color naranja, verde o amarillenta. De sorbo a sorbo que hace relucir las ganas de dejar el día a día donde pagaste la entrada de la discoteca.
Tienes pinta de hablar de güenos asuntos cuando no es el estribillo. Que es lo único que me sé. Pero no te engaño, me da bastante igual de qué hables, ya medio sé de qué va el mundo. O por lo menos estamos trabajando en ello.
Tienes pintilla de sabio viejo malo. De conocimientos de noches andando más que de arrugas en tu piel. Días arropado entre sábanas y de luna llena. Esa que te debe servir a ti para enfundarte en colonia seductora y que tacones como los míos se acerquen a tu cuello a hablarte.
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